Quiero añadir un perro a la familia ¿es buena decisión?

 In Consejos

En el día a día se escucha y se lee que, los animales son beneficiosos para las personas, más si las personas presentan diversidad funcional. Existen numerosas razones por las que tener un perro en la familia pero, también existen muchas razones por las que no hacerlo.

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Lukas de cachorro

Tener un perro en casa ayuda a desarrollar el sentido de responsabilidad en las personas pero no es menos cierto que, la mayor carga de trabajo recaerá sobre el cuidador de la persona con diversidad funcional: gastos económicos fijos (veterinario para las vacunas anuales/enfermedades imprevistas, comida, desparasitación externa/interna), se deberá decidir si llevar o no al perro a un adiestrador (bien para evitar problemas de conducta o bien para solucionar alguno), también habrá que decidir qué hacer con el perro en las vacaciones, sacar al perro a pasear (un adulto debería acompañar al menor), la casa nunca estará tan limpia como cuando no había perro etc.

Una familia que tenga algún miembro de la misma con necesidades especiales puede pensar en añadir un perro a la vida del hogar por las siguientes razones:

  • Normalización de la vida familiar. El tener un perro ayuda a estar integrado en la comunidad. Ayuda también a salir de la rutina de ser cuidador de una persona con necesidades especiales.
  • Interacción de la persona con necesidades especiales con el perro, lo que ayudará en la relación con las personas de alrededor.
  • Interacción social. Una persona que va sola por la calle no llama la atención pero si la misma persona lleva un perro, habrá personas que se paren a preguntar: ¿cómo se llama el perro?, ¿cuántos años tiene? ¿muerde? etc.
  • Aprender a cuidar un animal: darle de comer/beber, cepillarle, pasearle etc.
  • Mejora en la salud del individuo: disminución de estrés, fortalecimiento del sistema inmunológico etc.
Lukas jugando con Eli, perra de terapia de Iogs

Lukas jugando con Eli, perra de terapia de Idogs

Así mismo existen aspectos negativos:

  • Seguridad. Ningún animal es 100% fiable, es decir, tanto si el miembro de familia con necesidades especiales es menor como si no, un adulto debería estar presente en las interacciones para preservar la seguridad tanto de la persona como del perro.
  • Enfermedades. El animal debe tener control veterinario para evitar la transmisión de enfermedades a los miembros de la familia.
  • Alergias.  De algún miembro de la familia. 
  • Miedos. Hay personas con necesidades especiales que pueden presentar miedo hacía el perro y en vez de ser un beneficio se convierte en doble problema: el miedo de la persona y qué hacer con el perro.
  • Estrés. Las familias con miembros con necesidades especiales, tienen una vida muy ajetreada (médicos, sesiones de terapia, cuidado de la persona etc.). El tener un perro sí que ayuda a bajar los niveles de estrés pero no es menos cierto que el hecho de tener que cuidar a otro ser vivo, puede elevar el estrés que la persona ya tiene día a día.
  • Entrenamiento, salidas a pasar y estimulación. Un perro es un ser vivo que al igual que nosotros, necesita estar educado. Es decir, un perro nunca deja de aprender, muchas razas de perros no sólo les vale con salir a pasear, necesitan estimulación mental para estar equilibrados.
  • Mantenimiento del perro. Gatos veterinarios, gastos de comida, gastos de hotel canino (vacaciones), gastos de adiestrador canino etc.
  • Dificultades de viaje. A la hora de tener vacaciones hay que pensar qué hacer con el perro: llevar al perro a un hotel canino, llevarlo a casa de un amigo/familiar, que un amigo/familiar vaya a casa a darle de comer/pasear, contratar a un paseador, llevarlo a las vacaciones etc.
  • El perro llega a casa y no es estimulante para el miembro de la familia. Hay que estar seguros que al miembro de la familia le gustan los perros y que gracias a su interacción se lograrán cambios.

A pesar de que tener un perro en casa puede ser la mejor decisión tomada en la vida, en caso de tener una persona con necesidades especiales puede convertirse más que en un beneficio en un problema.

Quiero desde Lagunkan aconsejar a todas las familias que tengan un miembro con necesidades especiales que antes de hacer caso a consejos tipo “Añade un perro a tu vida familiar, ya verás que beneficios trae a tu hijo/a, sobrino etc.” se asesoren muy bien, es decir, hay muchos profesionales que pueden aconsejar con muy buen criterio si añadir un perro en la vida familiar va a ser un beneficio o no, van a poder aconsejar también qué perro es el adecuado para el ritmo familiar y cual no, aconsejar si integrar un cachorro o un perro adulto, mestizo o perro de raza, en caso de que se quiera un cachorro podrán aconsejar a que criadores acudir etc. 

Quiero aconsejar también que a la hora de pedir consejos a un adiestrador se informen muy bien en qué metodología de adiestramiento sigue la persona, ya que no nos interesan personas que utilicen el miedo como método (collares de ahogo, collares de descarga etc.). La base del entrenamiento para todo los perros tiene que ser el respeto y amor . Si cuando conocen al adiestrador hay algo que no les gusta, mi consejo es que acudan a otro, lo mismo pasaría con las personas de las empresas de Intervenciones Asistidas con Animales.

Lukas llenándose de arena.

Lukas llenándose de arena.

No hay que olvidar que el perro por si mismo no logrará cambios, es decir, la familia, el equipo terapéutico, educativo y social, deberán seguir con la estimulación para que la persona logre avances que hagan su día a día más fácil.

Si la familia quiere realizar intervenciones asistidas con su perro, yo aconsejo que se asesoren igualmente, ya que el perro se deberá evaluar, para saber su idoneidad para el trabajo. Hay que tener en cuenta que al vivir el perro en el hogar, el factor “novedad/sorpresa” puede perderse, por eso es muy importante seguir unas rutinas bien marcadas, es decir, un horario de trabajo fijo y horas de esparcimiento. Los perros de Intervenciones Asistidas con Perros no pueden estar 24 horas del día trabajando. Así mismo el trabajo deberá estar supervisado tanto por un especialista en Intervenciones Asistidas con Perros como por un profesional de la salud en caso de querer realizar terapia como por un profesional de la educación si se quiere hacer educación. Sin olvidarse que es igual de importante el asesoramiento de un adiestrador, para comportamientos que se quieran tener en el perro, problemas que puedan surgir en el trabajo etc.

Hay un libro muy bonito de una familia que integra un perro en su vida familiar y gracias a eso se logran grandes avances, en el libro también se detalla el gran trabajo de estimulación que realiza su madre para que estos cambios se  den. El libro es este «Un amigo como Henry».

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