Entrevistando a…. Carlos Alfonso de EDUCAN (1ª Parte)

 In Entrevistas

¡Hola Carlos!, llevo siguiendo tu trabajo un tiempo, hace dos años aproximadamente di de manera casual con tres personas que se habían formado en tu escuela, EDUCAN, y me hicieron reflexionar sobre mí manera de trabajo. Tenía muchas ganas de inaugurar la sección de entrevistas de mí blog contigo, para que aquellas personas que no sepan qué es el adiestramiento cognitivo-emocional lo conozcan y también para que las personas reflexionen sobre lo que puede aportar este tipo de entrenamiento a las Intervenciones Asistidas con Animales.

 ¡Empezamos!

1.¿Cómo y por qué decidiste crear EDUCAN?

El cómo decidí crear EDUCAN es una historia chula, al menos a mí me lo parece, porque es el fruto de encontrarme por casualidad con una de las ideas que marcarían mi pensamiento y lo determinarían para siempre.

Yo adiestraba como afición desde niño, empecé a hacerlo profesionalmente como actividad secundaria para sacarme un dinero mientras estudiaba, y todo iba bien. Pero cuando decidí dedicarme por completo y en exclusiva a la educación canina me encontré un problema: yo tenía muchas ideas “raras” y trabajando para otros era prácticamente imposible ponerlas en práctica, monté EDUCAN para tener mi propio campo de juego, pero lo hice con desgana y recelo, no deseaba ser empresario porque tenía asociados a los empresarios con la imagen de búsqueda de beneficios a cualquier precio. No quería ser uno de ellos. Estaba incómodo y hacia el trabajo empresarial a medio gas.

Entonces, de repente y por casualidad, me encontré con una serie de artículos sobre el Proyecto Trust (que después sería la base de implantación de la banca ética Triodos en España), que plateaban la inversión y la actividad empresarial de manera que repercutiesen en el bien de la comunidad, exponiendo cómo hacer trabajo empresarial ético y sostenible ¡¡Me entusiasmé!! Con esas ideas sí que quería tener mi propia empresa, me ilusionaba tenerla y hacerla crecer. Y así nació, renació, EDUCAN para dirigirse hacia lo que es hoy.

Como anécdota para cerrar esta historia te contaré que hace un par de años descubrí por casualidad que uno de los fundadores del Proyecto Trust, Ricardo Colmenares, actualmente director de la Fundación Triodos, era el padre de unos alumnos y amigos: y pude conocerle, fue algo muy emocionante para mí, pues sus ideas fueron la base de todo el crecimiento y desarrollo de EDUCAN. Hoy tengo la suerte de considerarme su amigo. Mola.

2. Actualmente ¿Quienes formáis EDUCAN? ¿Qué servicios ofertáis y en que provincias estáis?

Aunque mi equipo directo de trabajo está constituido por diez personas, el equipo profesional de Cata y yo entrenando RingEDUCAN es amplio, cerca de cincuenta personas repartidas en diferentes puntos de España.

En este momento tenemos quince delegaciones, repartidas entre Madrid, Barcelona, Málaga, Gran Canaria, Castellón, Tarragona, Valladolid, Bizkaia, Albacete y Mallorca, desde las que ofertamos educación canina, solución de problemas emocionales como la agresión, el miedo o la ansiedad, y, en general, todo aquello que pueda ayudar a perros y personas a entenderse y convivir de manera eficaz.

3. He visto en vuestra web, que EDUCAN tiene un departamento de I+D+i ¿Qué proyectos de investigación tenéis actualmente en activo? Una persona que quiera participar en las diferentes líneas de trabajo que tenéis ¿Qué debería hacer?

Sí, la ciencia es la base de nuestro trabajo con los perros y creemos que es necesario investigar para seguir generando conocimiento que nos permita trabajar de manera cada vez más eficaz, pero también más respetuosos.

En el mundo del perro tendemos a exagerar los éxitos y a evaluar la ética de los trabajos de manera intuitiva. Eso es el germen de muchos de los problemas que tenemos hoy en día. La investigación nos aporta el conocimiento real de cómo de bien funciona una forma de enseñar, y dónde deja de ser eficaz, y de cómo y cuánto afecta al bienestar del perro. Con este conocimiento como cimiento podremos avanzar de manera más rápida y, lo que es más importante, de manera colectiva.

Nuestra investigación no es invasiva ni desagradable para los animales que colaboran en ella, se realiza de manera que sea una actividad divertida, enriquecedora y deseable para nuestros compañeros no humanos. Está garantizado que los perros y las personas que participen se divertirán haciéndolo.

Para “apuntarse”, solo hay que escribir a investigacion@educan.es, donde les informarán sobre qué investigaciones tenemos en marcha en ese momento y cómo ayudarnos.

4. Muchas personas que lean esta entrevista no sabrán en qué consiste el adiestramiento cognitivo emocional ¿Podrías explicar brevemente en qué consiste está metodología de entrenamiento?

El trabajo C-E recoge los nuevos conocimientos científicos sobre el comportamiento de los perros y diseña protocolos de entrenamiento basados en ellos.

En el entrenamiento canino han sido dominantes dos modelos de trabajo basados en ideas científicas antiguas que “maquinizan” al perro:

Uno conductista, en el que el perro es una máquina de aprendizaje asociativo, que se limita a vincular sucesos del entorno con las conductas que estuviera realizando en ese momento.

El otro instintivista, que plantea que el perro es una máquina de emitir respuestas instintivas, de manera bastante involuntaria, ante determinados estímulos del entorno.

Muchos profesionales del entrenamiento actual se adhieren todavía a una de estas dos visiones, o a una mezcla de ambas.

Pero las dos ven al perro como una máquina que responde a lo que pasa, sin capacidad prospectiva. Sin posibilidad de gestionar de manera activa su entorno.

La principal diferencia del trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL respecto a estas propuestas de entrenamiento es conceptual, el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL parte de premisas -demostradas por la ciencia cognitiva del comportamiento- diferentes.

Los perros tienen capacidades de pensamiento que les llevan a intentar comprender su entorno y modificarlo con su conducta, en lugar de limitarse a reaccionar a él, son prospectivos y no solo reactivos. Buscan empoderarse del ambiente, no responder a él.

Además tienen formas de aprendizaje especiales, especie-específicas, para relacionarse con los individuos a los que quieren y para aprender a integrarse en un grupo social de manera armónica. Si usamos principal o únicamente refuerzos individuales como la comida para educar a nuestros perros, en lugar de estas capacidades afectivas y sociales, les haremos menos competentes a nivel social, comunicativo y afectivo. La comida está bien para enseñar conductas nuevas, pero no debe usarse sistemáticamente como herramienta relacional, porque puede tener efectos muy destructivos.

En realidad, aunque muchos entrenadores “tradicionales” los miren con sospecha y recelen de ellos, estos conocimientos son muy consistentes y constituyen el paradigma actual hacia el que tiende la ciencia del comportamiento.

Por ello es seguro que toda la educación canina va a ir dirigiéndose hacia modelos de entrenamiento C-E progresivamente, ahora vemos pataletas de quienes se sienten cómodos en su zona de confort, porque en nuestro gremio existen demasiado temor ante las novedades. Pero es temporal, es la tensión de la ruptura, el miedo a abandonar una manera de trabajar en la que se sienten seguros y con la que consiguen resultados.

Y es que muchos entrenadores cuando algo les funciona se aferran a ello y esgrimen su eficacia como argumento para negar las novedades ¡¡Imposible que existan o se descubran otras cosas que funcionen, ni mucho menos que funcionen mejor!! Supongo que a Henry Ford alguien le diría que si las carretas funcionaban el automóvil no podía ser buena cosa.

Sobre la evolución técnica y la dirección del adiestramiento y la educación canina serios mi única duda es cuándo empezarán a usar la palabra cognición los “tradicionales”, lo que más la discuten, como si siempre hubiera estado allí, como de toda la vida, como si no hubieran estado negándola hasta anteayer los más listos y hasta pasado mañana los menos.

5. ¿Cualquier animal puede ser entrenado siguiendo un entrenamiento cognitivo emocional? ¿Cualquier problema o dificultad que tenga un perro podría ser resuelta con el adiestramiento cognitivo emocional?

Si por cualquier animal te refieres a cualquier especie te diría que no lo sé, porque el trabajo COGNITIVO-EMOCIONAL aprovechan (1) las pautas cognitivas propias de cada especie, que pueden diferir, y (2) la relación afectiva que se establece entre perros y personas. En ocasiones hemos desarrollado adaptaciones del modelo para otros animales de manera muy exitosa, pero todas ellas eran especies sociales y con capacidades de establecer fuertes vínculos afectivos con humanos. No podría asegurar que se pueda adaptar a todas las especies, ni que, aún en el caso de poderse conceptualmente, fuéramos capaces de lograrlo a nivel práctico.

Si te refieres a perros, entonces la respuesta cambia a un sí rotundo. Precisamente el adiestramiento expert panel Dognition cutcognitivo parte como premisa de que cada individuo tiene capacidades propias que deben determinar la forma final de enseñarles, la individualización del protocolo, en lugar de afirmar que el aprendizaje es igual para todos los miembros de una especie. Lo siento, pero no creo que Belén Esteban y Einstein deban aprender de la misma manera, aunque sean de la misma especie.

Respecto a si cualquier dificultad podría ser resuelta con trabajo C-E ya es otro tema, porque pese al lenguaje triunfalista que a veces exhibimos los entrenadores, lo cierto es que hay problemas para los que no se tienen hoy día buenas soluciones con ningún tipo de trabajo. Yo diría que todo lo que se pueda solucionar con cualquier otra forma de entrenamiento se puede solucionar también con trabajo C-E, y que, además, se pueden solucionar algunas cosas que no tienen tan buen pronóstico con otros sistemas, pero ¿todo? No, todo no.

6. ¿Qué características crees que debería tener un buen adiestrador?

Creo que la formación consistente pule bastante los defectos que normalmente dificultan a alguien ser buen entrenador o educador, por ejemplo la impaciencia. Algunos entrenadores sin formación son como los niños pequeños cuando viajan, que preguntan cada poco si queda mucho, porque no ven todavía la necesidad de invertir una cantidad de tiempo para recorrer una distancia. Cuando lo comprendes da igual lo impaciente que seas de natural, al entrar en un coche para recorrer seiscientos kilómetros no preguntas a los diez minutos de viaje si queda mucho.

Ese efecto de compensación de un punto débil a través del conocimiento me hace pensar que sólo existe dos características realmente necesarias para ser un buen entrenador: amar a los perros y amar la formación. Las demás cosas se consiguen a través de estas dos.

7. La metodología cognitivo emocional ¿Qué aporta a las intervenciones asistidas con animales que otros tipos de entrenamiento no hagan? ¿Podrías destacar los puntos fuertes del adiestramiento cognitivo emocional? ¿Y los débiles?

Para mí la primera ventaja que aporta el trabajo C-E respecto a los modelos conductistas es de máxima relevancia si partes de la premisa de que la vinculación emocional y afectiva entre perro y paciente es un operador central de la facilitación terapéutica: el perro en trabajo C-E se relaciona con los sujetos de terapia por motores afectivos, porque le gusta conocer gente e interactuar con ella. Los ejercicios durante la sesión son la manera de lograrlo.

En los entrenamientos tradicionales los perros desean obtener comida, premios: los sujetos de terapia se cosifican para los perros ¡¡es muy triste ver un perro apoyar la cabeza en un sujeto de terapia y ponerse a buscar comida como recompensa por hacerlo!!

Con los entrenamientos tradicionales los perros “fingen” su relación con la gente, con el trabajo C-E la relación es real e importante para el perro. Y los sujetos de terapia lo notan, en ambos casos.

Además un perro cuyo objetivo es relacionarse con el sujeto de terapia será capaz de ajustar por sí mismo sus conductas a cada persona concreta , puesto que el feedback del éxito se lo da la reacción del sujeto de terapia, no un click, un trozo de comida o la aprobación del entrenador. Así suavizarán sus saludos cuando noten que provocan prevención o insistirán en ellos cuando no encuentren respuesta. Eso es algo extraordinariamente valioso e imposible de conseguir con modelos de entrenamiento que cambian comida por conducta.

Esto nos lleva a las limitaciones del trabajo C-E en este área, que las tiene. En primer lugar, como consecuencia de usar el afecto como motor principal de su trabajo, se requiere una selección más cuidada, con modelos conductistas un perro mediocre pero muy comilón puede usarse para terapia, con el trabajo C-E esto no es viable. De hecho tuvimos que diseñar nuestro propio protocolo de evaluación para asegurarnos de que nos asistiesen únicamente perros que disfruten haciéndolo. Este protocolo después lo ajustó aún más, mejorándolo, mi amigo y colega David Ordóñez, de Perruneando.

El otro problema que tenemos, y que no podemos controlar tan bien como Carlos Lopez EDUCANla selección, es que al trabajar por el deseo de relacionarse con los ST los perros tienden a establecer preferencias. La ventaja de adaptarse a cada uno de ellos conlleva esta desventaja, que también puede ser notada por algunos ST durante la sesión creando suspicacias. Aquí la labor del guía es fundamental para que este efecto se minimice y no interfiera con los resultados. Pero es una limitación real y que debe ser considerada al plantearse el trabajo C-E para terapia asistida por perros.

8. Un perro de Intervenciones Asistidas con Animales que vaya a ser entrenado siguiendo la metodología Cognitivo Emocional ¿Cuando debería empezar a ser educado con el adiestramiento básico y avanzado? ¿Se realizaría a la misma edad que otro tipo de entrenamiento?

La educación del perro en su sentido amplio, empieza, lo queramos o no, cuando empieza su desarrollo, en ese aspecto siempre empezará en el mismo momento, entrenes con el sistema que entrenes.

El entrenamiento de conductas con utilidad posterior para la intervención puede ser simultáneo, podemos enseñar a nuestro cachorro que le acariciaremos cuando ponga su cabeza en nuestro regazo si creemos que esa forma de relacionarnos tiene trasferencia a la sesión. Una de las ventajas del trabajo C-E es que resulta muy natural y sencillo enseñar algunas cosas.

Sin embargo, creo que todo perro que vaya a realizar intervenciones de manera regular no debería hacerlo hasta la edad adulta, donde las potenciales malas experiencias no pudieran tener un efecto nocivo para su desarrollo, y sólo tras ser evaluados no solo respecto a su capacidad para ser efectivos en su trabajo, sino en su capacidad para disfrutar de él. Si ser asistente en procesos terapéuticos no va a mejorar la calidad de vida de un perro no me parece que deba empelarse para ello.

9. ¿Qué le dirías a una persona que se vaya a formar como Técnico en Intervenciones Asistidas con Animales? ¿Qué características debe tener una buena formación de Intervenciones Asistidas con Animales?

Este es un tema complejo de responder para mí, porque en EDUCAN ofrecemos cursos de formación en este área y por tanto debe considerarse antes de leer mi respuesta que estos intereses económicos pueden sesgarla, aun no siendo yo consciente de ello. Es necesario empezar con esta declaración de intereses para que los lectores sepan que no soy un observador objetivo. Así que contesto, pero esperando que quien lea la entrevista lo haga con una óptica particularmente crítica en este punto.

También aclaro que solo me referiré a trabajo con perros, pues es la especie en la que me atrevo a opinar.

Creo que existen prácticas negligentes que se han vuelto tan habituales en las intervenciones asistidas con perros, particularmente en las terapias, que se llegan a considerar  normales y correctas, y que están causadas por la formación inicial de los técnicos, afectando a la forma y resultados de su trabajo de manera que puede ser incluso peligrosa.

En muchos países, se ha generalizado en la formación de los futuros Técnicos de Terapia Asistido por Perros (TTAP) un modelo de trabajo en el que se asocia una discapacidad, patología o problemática con unos objetivos de mejora comunes a dicha discapacidad, patología o problemática (“esto” es lo que se hace con ancianos, “esto” es lo que se hace con menores en situación de exclusión social…)

Este modelo no solo es equivocado, sino que potencia fuertemente la discriminación, puesto que implica evaluar y clasificar a quienes reciben la terapia por su discapacidad, patología o problemática y no por sus necesidades y circunstancias individuales y únicas. Etiquetar a las personas de esta manera es un paternalista y un fortísimo generador de discriminación, trayendo consecuencias indeseables para los potenciales beneficiarios de la terapia o actividad. Por ello lo consideramos no solo un enfoque equivocado sino peligroso.

Además es un modelo que potencia que los TTAP “suplanten” a los terapeutas especialistas (psicólogos, fisioterapeutas, neuropediatras…) en la dirección de la terapia, causando que muchas de sus acciones supuestamente terapéuticas no lo sean realmente:  en primer lugar no se evalúa objetivamente su eficacia, con lo que no se puede saber si existe mejoría, algunas de estas actuaciones podrían resultar problemáticas, ya sea durante su realización, ya sea al finalizarlas por los problemas emocionales que puedan darse en los sujetos de terapia y que no se han previsto ¿En cuántos casos se implementan las necesarias sesiones de finalización que preparan emocionalmente a los sujetos de terapia para terminar el proceso y dejar de ver a sus amigos caninos?

En intervenciones no terapéuticas puede parecer que este riesgo no existe, al buscarse más un efecto lúdico, por lo que se ha iniciado un “todo vale” absolutamente peligroso en este tipo de intervención. He visto, por ejemplo, a ancianos jugando a tirar de un mordedor con perros grandes y vehementes que se lo disputan apasionadamente ¿dónde queda la precaución hacia la fragilidad ósea? El técnico no debe determinar por sí mismo si una actividad es adecuada, aunque sólo tenga una finalidad recreativa. Ni siquiera un especialista que no conozca a los sujetos de intervención debería, pues no conoce su historial. La intervención siempre debe ser revisada y aprobada por el especialista que supervisa habitualmente a los sujetos de la intervención. Esto es inexcusable, y la formación que no lo antepone como premisa es negligente y peligrosa.

Por esto siempre hemos defendido un modelo formativo muy diferente, que se basa en las áreas de mejora potenciales de cada persona, permitiendo individualizar el proceso y dejando el protagonismo técnico, la dirección y la evaluación de la terapia o intervención al especialista y no al técnico.

  • Si queréis conocer el perfil más profesional de Carlos Alfonso podéis visitar su linkedin 
  • Próximamente la segunda parte de la entrevista ¡No os la perdáis!

TO BE CONTINUED….

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